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Echar en una cacerola dos grandes vasos de agua junto con un par de dientes de ajo. Poner a hervir. Empapar una compresa en esa decocción caliente y aplicarla sobre la zona afectada. Dejar actuar durante toda la noche. Eso aliviará en gran medida el prurito y, si se aplica una vez por semana, al cabo de algunas semanas el eccema empezará a desaparecer.
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Truco propuesto por : Abuela
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