Para limpiar las velas decorativas, si son de color, lávalas con una esponja humedecida con agua jabonosa y sécalas con un paño suave. Si las velas son blancas, opta por un tratamiento con alcohol de quemar: frótalas delicadamente con un trapo embebido en alcohol. No sólo tus velas quedarán limpias sino que no se pondrán amarillas!