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Parece ser que frotando el interior de la cama (del lado de colchón) con jabón de Marsella, y dejando este jabón toda la noche (¡cuidado! evitar el contacto con el jabón puro, si no, ojo con las quemaduras), el resultado está garantizado: ¡adiós a los calambres! La otra astucia irrefutable consiste en deslizar bajo el colchón un jabón seco.
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Truco propuesto por : Abuela
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