¡Estudios recientes lo demuestran! El hecho de orientar tu cama hacia el Norte asegura un sueño reparador. En efecto, la tensión arterial diminuye cuando dormimos con la cabecera hacia el Norte. Por el contrario, el hecho de orientar la cama hacia otros puntos cardinales aumenta la tensión, procurándote un sueño menos relajante.