¿Se resbala en tus manos? ¿No tienes suficiente fuerza para abrirlo? Cuando no puedes hacer nada contra el tarro recalcitrante que se niega a abrirse, queda una solución: enrolla alrededor de la tapa una simple goma elástica. Apriétala bien e intenta desenroscar la tapa: ¡será mucho más fácil!