Consumido en China desde hace más de 5000 años, el germen de soja actúa sobre los trastornos hormonales femeninos gracias a los fitoestrógenos que contiene. Es reconocido desde hace mucho por su capacidad para atenuar los sofocos de calor, limitar la sequedad vaginal y atenuar los trastornos psíquicos vinculados a la menopausia (insomnios, irritabilidad, nerviosismo, etc.).