Para guardar el té de modo que conserve todo su aroma y dé las mejores infusiones, bastará con colocarlo en una caja o lata hermética para que no se seque ni coja el olor de otros alimentos. No almacenes el té en el frigorífico ni en otro sitio húmedo. El té y las tisanas deben consumirse durante el año que sigue a su fecha de compra.