Para quitar la humedad de la quesera, basta con limpiarla con agua caliente, en la que habrás echado una o dos cucharadas soperas de sal gorda. Así quedará limpia y desinfectada. Secarla con papel absorbente. Colocar los quesos en ella junto con un terrón de azúcar. Renovar el azúcar cada dos o tres días.